Skip to main content
Toquecitos
Después de poco más de 130 días sin partidos oficiales, la familia Milrayitas volvió a reunirse en casa para un único grito, alentar por nuestros colores y ovacionar a una vieja gloria como el Negro Molina.
15-02-26-negro-molina

• REGRESO A CASA: Un largo receso de 131 días para volver a sentir la pasión, con incluso una reprogramación de una semana, y renovar las esperanzas en un nuevo torneo. Ante un buen marco, comenzó a sonar fuerte en la entrada del equipo: “Milrayitas hoy vinimos a ver (…) te llevamos dentro del corazón, este año te queremos ver campeón, oh, oh, oh”, para finalizar con el inoxidable “Los, los Andes; los, los Andes”. Claro que ya son mucho más de 150 días sin gritar un gol, entre torneos y las tres derrotas consecutivas de los últimos tras partidos de la última temporada. Por eso sonaba fuerte “dale, dale Ro, que hay que ganar; para volver a Primera”. El entusiasmo y la pasión se transmitió una vez más desde las gradas del Gallardón, después de tanto esperar el regreso. Claro que estos poco más de cuatro meses, no se comparan al parate general por la pandemia del coronavirus, que entre el último juego y el fin del distanciamiento social con fútbol solo para algunos habían pasado 267 días sin partidos: justo antes del confinamiento por el Covid-19 de 2020 había jugado contra Almirante Brown, que era último antecedente que tenía entre ambos clubes, y el Milrayitas regresó a la actividad oficial en diciembre contra otro conjunto aurinegro, Flandria (1-1), en Jáuregui. Por otra parte, Los Andes completó otro inicio de temporada sin alegrías, con ahora cinco igualdades y cuatro caías, sin hacerlo con triunfos desde 2016/17, cuando lo hizo 2 a 1 ante Sarmiento por la Copa Argentina en Sarandí.

• RECONOCIMIENTO DE DIEZ: No solo sería el regreso al fútbol oficial de ambos conjuntos después de un largo freno del período entre torneos. Sino hubo un homenaje a Juan Carlos Molina, un “10” exquisito que hizo vibrar a la tribuna Milrayitas con su magia. El talento Negro, quien llegó rápidamente a la primera casi saltando a la Reserva gracias al consejo de Alejo Escos a los directivos del club, debutó justamente en 1973 ante Temperley, equipo que lo tentó varias veces para jugar allí; pero también jugó en Almirante Brown, donde ascendió en 1986. En total, este emblema de Los Andes jugó 222 partidos y convirtió 58 goles, en ocho temporadas vistiendo la Milrayitas. Después pasó a Ferro, donde salió campeón justo ante Los Andes ¿Pero quién se atrevería a criticarlo después del cariño que siempre demostró a con nuestros colores y además de enfrentar a ex compañeros y amigos? Luego de su periplo por el exterior, Jorge Ginarte lo convenció para que vuelva en 1984 para quedar inmortalizado festejando su gol ante Banfield, que le aseguraba a Los Andes obtener el boleto al octogonal 1985, junto a Luis Escobedo y Tito Garay con la mística casaca con la publicidad de “Le Paradise”. También en el Milrayitas fue ayudante de Ángel Celoria, el Gordo Ginarte, entrenador de infantiles, coordinador de inferiores e incluso entrenador interino de la primera de Los Andes, o sea trabajó siempre en diferentes lugares por nuestro club. Por eso a los ídolos hay que reconocerlos por su esfuerzo, su dedicación y, sobre todo, de la entrega con la que defendió los colores de nuestro equipo, dentro y fuera de cancha. Así recibió de sus ex compañeros de campo Hugo “Vieja” Pizarro y Hugo “Pato” Aimetta, junto al presidente del club, Omar Plaini, el reconocimiento, seguido de la ovación y el aplauso de las tribunas que pudo compartirlo con su familia.

• SEGUNDO CICLO DE DANI FRANCO: Después de 11 años, el defensor tuvo sus primeros minutos en el estadio Eduardo Gallardón, para aportar firmeza y experiencia en defensa, que lo consolidaron como uno de los puntos altos. “En lo personal, volver a jugar a mi casa me dejó contento el regreso, pero estuve ansioso por una victoria. Sin embargo, mantuvimos el arco en cero y no nos generaron peligro”, dijo Daniel Franco como primeras sensaciones, en la conferencia de prensa junto a su pequeño hijo. Junto a Brian Leizza, alternaron la marca del único referente de área del Mirasol, Pomelo Vera, quien no tuvo incidencia en área defendida por Bustillos. “En el primer tiempo por la ansiedad de concretar, que nos llevó a estar un poco impresos y ser poco punzantes en los metros finales. última línea. En el complemento generamos más y tuvimos unas chances, con lo que solo nos faltó el gol y merecimos un poco más”, agregó el defensor que fue recibido con aplausos.

• DEBUTS EN EL MIL RAYITAS: Javier Bustillos, Julián Navas, Peter Martínez Grance y Mario Galeano, más los que ingresaron como Juan Manuel Vázquez, Tomás Díaz y Camilo Viganoni, se calzaron por primera vez oficial la Milrayitas. “Es importante porque se incorporan a una base y aportando desde su lugar y a medida que vayan apareciendo los lugares o se los vayan ganando van a tener la oportunidad de sumar minutos. Todos aportaron desde su lugar y quizás nos faltó en algunas situaciones terminar de abrir el marcador”, comentó Leonardo Lemos. El arquero Bustillos por suerte escasa labor y solo podemos destacar que salió rápido a cortar una jugada preparada del rival y se estiró lo que más pudo para desviar un disparo de Abreliano, que pasó cerca del ángulo. Por el lateral derecho, la labor de Navas fue buena jugó, desbordó y metió, pero aún le falta un poco más de entendimiento con el Rayo González. Por la banda izquierda, Grance fue de menor a mayor: dubitativo e impreciso en la etapa inicial y le costó asociarse con Gómez; pero en el complemento se vio con más carácter y férreo en la marca. Galeano no pudo ser el socio ideal de Asenjo y tuvo un par de ocasiones, pero el nerviosismo le ganó la pulseada. De quienes entraron en el complemento, Díaz fue el que más aportó sorpresa y rompió juego, lástima que se le fue larga la última pelota. 

 

PG